Recuerdo aquellos años gloriosos del Rayo en Primera, los años en los que recorrimos Europa para acabar gritando que el mundo del futbol nos debe una final continental. Años en los que fuimos grandes en Liga, Copa y Uefa. Un sueño fugaz que pasó muy muy rápido, y que terminó con aquella trágica caida a los mas fondo. Del mejor sueño al miedo de la peor pesadilla. Pesadilla de la cual tambien nos despertamos para darnos cuenta de que podiamos reconquistar toda la gloria perdida de un plumazo años atras, cual Napoleón hizo con su Imperio. El ultimo testigo de esta hambre de futból fue el Atletico. Sin esta vez excusa de lesiones o acumulación de partidos se vió impotente ante los de Jeméz. La plena efervescencia de jugadores como Lass (que está volviendo a ser el negro escurridizo de antaños) Leo Baptistao (del que seguramente disfrutaran mucho en el Manzanares el año que viene, se lo merece) y sobre todo de Piti, que ha sido testigo de honor de como el Rayo a sabido reconstruirse sobre si mismo. Sin más nos encontramos bien afianzados en puestos europeos y aunque nos siguen faltando esas 2 victorias que nos den matematicamente la permanencia, en Vallekas ya se empieza a hablar de algo más grande todavia. Los que un dia fuimos testigos del mejor Rayo de la historia tenemos enormes ganas de repetir hazaña y ver la franja jugar en el Asmterdam Arena, el olimpico de Roma o Anfield Road. Nos estamos quitando ese rol de equipo cenicienta con meritos propios, y sabiendo lo que tenemos que hacer queremos llegar lo mas lejos que podamos en esta Liga, y ojalá que el premio final se llame Europa, sin miedo.
martes, 12 de febrero de 2013
lunes, 28 de enero de 2013
Eligo la C
Hay personas que solo se rigen por lo matemático, por lo blanco o lo negro, pero el si o el no, gente que ve la vida con un unico enfoque, el trayecto en linea recta. Mientras que a los amantes de lo abstracto, del buscar los mil colores a la vida, del "quizá" en lugar del si o el no, se nos tildaran de soñadores, de surrealistas, de no tener los pies en suelo e incluso de locos o retrasados mentales como uno ha llegado a oir en alguna ocasión. Esa puede ser la opnión de algunos la cual a los vallecanos nos importa una puta mierda. Sabedores de que aun nos quedan 3 victorias para alcanzar la permanencia , lo cual nos hace seguir siendo precavidos, lección bien aprendida la temporada pasada. Vivimos una realidad algo paralela, pero una realidad que nosotros mismos llevamos construyendo desde el desastre de Ipurúa. Muchos dias, meses y años han pasado desde aquella amarga tarde de Junio de 2007, el que vimos nuestros sueños hundido y acabados. Habiendo purgado grandes males y habiendo encontrado otros males futuros mucho peores pero nunca tan fuertes como para minar nuestra moral. Creyendo en nosotros como siempre hemos hecho, con una comunion única entre equipo y afición hemos sabido resurgir del avismo para estar a un paso de acariciar Europa. Se ve en las caras de la gente del barrio, en las conversaciones de los bares, en el estadio, el inmenso orgullo de tener en nuestro equipo a gente como Delibasic o Piti, que han sabido absorber todo el sentimiento de esta franja. El compromiso de los currantes del futbol como Tito, Javi Fuego o Nacho y el placer de poder ver a la pareja tan buena que hacen Chori Dominguez y Trashorras cuando miden el campo con escuadra y cartabón dando un espectaculo mayusculo. El EuroBetis quedó impotente ante tal ataque de garra. Por Vallekas ya se empieza a hablar de que posiblemente este sea el mejor Rayo de la historia, pese a que queda mucho camino por recorrer, las sensaciones son exactamente las mismas. Gran mención merecen los tres entrenadores que lo han hecho posible hasta hoy. Pepe Mel, que ayer recibió la ovación de la grada franjirroja, José Ramón Sandoval, cuya pasión y sentimiento han hecho que hoy no tengamos complejos de nada ni nadie, y Paco Jemez, que a base de trabajo y futbol alegre nos está haciendo soñar con algo grande. Sin tiempo ni siquiera para pararse a pensar lo que durará esto o si sencillamente es real o es un sueño del que no tardaremos en despertar, lo mejor que podemos hacer es sentarnos a degustar y digerir placidamente lo bonito que es lo abstracto, el gusto por lo alternativo, por la sensación tan buena que dá el poder contestar cuando te preguntan... ¿que opcion eliges, la A o la B? Yo eligo mi propia opción , la C. La opción que yo mismo me construyo.
sábado, 12 de enero de 2013
La Franja conquista San Mamés
Los de Paco Jémez se han empeñado en hacer historia en medio de un
panoama futbolístico que cada vez entiende menos de espíritu y más de
cifras astronómicas. Entre tanto gigante de presupuestos inalcanzables,
se hace hueco una filosofía y un trabajo hechos fútbol ante el pasmo de
aquellos que piensan que siempre gana el más fuerte. El técnico canario ha logrado insuflar su personalidad a los suyos
para suplir las fallas técnicas de un equipo que va disparado en la
clasificación. A falta de toda una vuelta le bastaría con apenas 4
victorias en el campeonato para mantenerse, cifra escasa y poco real si
nos atenemos a lo que está consiguiendo el conjunto franjirrojo. Si hace
unos días borraba del mapa al Getafe en Vallecas, en la fría noche de
viernes bilbaína asaltó San Mamés sin la misma brillantez pero con
similar resultado. Para la hazaña en el último partido del Rayo en el mítico estadio
Jémez confió en el mismo once que ante los azulones con la salvedad de
Casado en sustitución del lesionado Nacho. Lass volvió a ser de la
partida y el guineano cuajó una gran actuación ante los rojiblancos.
Escorado en la banda derecha llegó en varias ocasiones en la primera
mitad con peligro hasta que al comienzo del segundo tiempo batió a
Iraizoz. En líneas generales su partido fue de lo más destacado de un
Rayo que salió de tú a tú ante el conjunto vasco, que evidenció la
crisis de juego por la que atraviesa. Los primeros 45 minutos acabaron diluyéndose en juego impreciso por
parte de los dos equipos, aunque cabe resaltar que la mayoría de las
interrupciones fueron propiciadas por faltas de los vallecanos. A
destacar, el continuo pique entre Aduriz y Amat que provocaría que el
central rayista fuese sustituido en la reanudación por Jordi Figueras.
El catalán se reestrenaba en el mismo estadio donde el año pasado debutó
con la franja con una buena segunda parte que muy pronto se puso de
cara para los suyos. El citado tanto de Lass llegó precedido de un perfecto pase de
Trashorras, que siguió con la inercia del buen partido ante el Getafe.
Minutos más tarde Léo tuvo en sus botas asestar un nuevo mazazo a los
bilbaínos, pero el delantero perdonó al precipitarse en el mano a mano
ante el meta vasco. Sin sentirse equipo pequeño, el cuadro de Jémez disfrutó de sus
mejores minutos en la Catedral, que quedaron confirmados con el 0-2
merced a un penalti cometido sobre Chori Domínguez. El argentino salvó a
Gurpegi con una bicicleta de lujo y fue zancadilleado por el defensa a
10 centímetros del área, aunque el juez de línea empujó al árbitro a
pitar la pena máxima. Piti engañó al portero del Athletic para júbilo de
los aficionados franjirrojos desplazados a Bilbao. Fue entonces cuando los de Bielsa tiraron de ímpetu como principal
arma. Ya con Llorente sobre el campo, los rojiblancos fueron un conjunto
más vertical, con pocos recursos e imaginación pero tan directos como
peligrosos. El gol de San José a un cuarto de hora para el final supuso
una prueba de fuego que la defensa rayista superó con aprobado raspado.
El Rayo se atrincheró y tanto el larguero como un remate de Llorente inexplicablemente dirigido fuera de la portería evitaron un castigo mayor. Los de Jémez acabaron con diez sobre el campo al ser expulsado Gálvez, pero los leones no lograron el empate que planeaba sobre un estadio muy crispado tanto con el colegiado como con los suyos y que acabó viendo cómo los de Vallecas se despedían por todo lo alto de un campo histórico.
El Rayo se atrincheró y tanto el larguero como un remate de Llorente inexplicablemente dirigido fuera de la portería evitaron un castigo mayor. Los de Jémez acabaron con diez sobre el campo al ser expulsado Gálvez, pero los leones no lograron el empate que planeaba sobre un estadio muy crispado tanto con el colegiado como con los suyos y que acabó viendo cómo los de Vallecas se despedían por todo lo alto de un campo histórico.
lunes, 17 de diciembre de 2012
La dulce revancha del Chori
sábado, 1 de diciembre de 2012
¿Estabilidad?
Todos habriamos firmado tener 19 puntos a estas alturas, y que le den bien por el saco a la Copa, quer solo trae distracciones (topicazo de cuando te eliminan donde los haya). Pero el caso esque hay partidos que si o si se debe como poco dar la cara. El Rayo lo hizó en el Saqdar, hasta el punto de no merecer perder, pero aqui mandan los goles y Osasuna ganó merecidamente su partido. El gol de Kike Sola en el minuto 5 hacía prever lo peor, un saco y de los gordos como en Valladolid o Anoeta. pero esta vez no fue asi, el Rayo se rehizo y buscó el empate constanmente y que al final no llegó. Esta vez ni Leo ni Piti ni Delibasic puedieron prender fuego a la mecha. Hoy la polvora estaba mojada. Cierto que la situación es mejor de la que se pensaba a principio de temporada pero estos partidos como tantos otros hay que saber jugarlos mas que nada porque son rivales directos. Esta vez al menos se compitió y no nos sacaron los colores, al menos parece que algos hemos avanzado.
domingo, 11 de noviembre de 2012
¡¡Si se puede!!
El Rayo Vallecano tiró de todos los tópicos para lograr una remontada
ante el Celta que supone mucho más que tres puntos. Los de Jémez abren
el tránsito de los encuentros de "su liga" con una trabajada victoria,
apoyada en el corazón de Vallecas y sustentada por la creencia en un
logro que a mitad de trabajo estaba casi imposible. Lo de esta noche es difícil de sintetizar, porque el Rayo ha vivido
todo lo malo y todo lo bueno que puede contener un partido de fútbol.
Dominio del juego, resultado adverso, enfado de la grada, circunstancias
favorables, empuje y garra, acierto y victoria. Así fue el partido ante
el Celta, una película de suspense con final feliz. La tarde para los de Jémez no empezaba todo lo bien que cabía
esperarse. Los franjirrojos sabían de las intenciones y los peligros del
Celta de Vigo, un equipo muy 'aseadito' y con jugadores de calidad
suficiente como para complicarte la vida. La teoría estaba clara, el
balón para el Rayo y las contras, con velocidad endiablada, para los
gallegos. La práctica se pareció tanto a la teoría que, aun frotándose
los ojos, los vallecanos no alcanzaban a entender cómo era posible que
aquello estuviera sucediendo. Iago Aspas avisó en un par de ocasiones a Labaka y Amat. El jugador
gallego les dijo por un lado y por otro que o le ataban en corto o se la
terminaría liando. La indirecta no sería bien recibida por una zaga que
quedó en ridículo ante la velocidad del jugador celtiña que, a los doce
minutos, desarboló la línea de retaguardia vallecana para superar a
Cobeño con facilidad. A la media hora, el drama ya tenía varios
protagonistas. Aspas en su papel de verdugo bordó su actuación, mientras
Labaka, Amat y Cobeño, sufrían las galopadas de un jugador que, con el
paso de los acontecimientos, terminaría desquiciado y protestando
acaloradamente las decisiones arbitrales. Con 0-2 en el marcador, parte de la grada de Vallecas empezaba a
impacientarse, consciente de la trascendencia que una victoria podría
tener para el futuro más inmediato de los suyos, y todo pareció ponerse
de cara para la remontada cuando, en el minuto 39, Alvarez Izquierdo
mostraba una discutida segunda tarjeta a Cabral dejando al Celta en
inferioridad. Leo intentaba aprovechar su 'estado de gracia' para solucionar la
papeleta de los franjirrojos y Piti y Jose Carlos y el Chori... y Paco
Jémez, que viendo lo sucedido, decidía dejar fuera a Amat en el descanso
-había recibido tarjeta amarilla en el minuto 42- para dar entrada a
Gálvez. El cambio mejoró la cara del equipo, a pesar de que en la
primera acción el nuevo central del Rayo era también amonestado,
limitando de esta manera sus acciones. Gálvez no lo notó y se mostró
expeditivo en el corte, seguro en el manejo del balón y dinámico en la
salida del juego desde atrás. Con la reanudación, todo fue muy diferente. El Celta no supo manejar
su ventaja en el marcador y terminó ahogado por su desventaja numérica, y
el Rayo, crecido, terminó dándole la vuelta a una situación más que
complicada. El primero en golpear sería Leo que, en el minuto 59, encendió la
mecha en un Estadio que ya no paró. Después de varios intentos fallidos y
con el juego totalmente volcado hacia el área de Javi Varas, Tito hizo
el del empate. Todavía quedaban veinte minutos por delante para que el
Rayo, con los suyos gritando aquello de "Sí se puede, sí se puede",
consumaran la hazaña y se quedaran con los tres puntos. La victoria
llegaría de las botas de un sereno Piti, que lanzó con tranquilidad y
maestría una pena máxima cometida sobre Delibasic, que se había
incorporado en la segunda mitad, con el equipo totalmente volcado al
ataque. El 3-2 sería definitivo, aunque el Celta, en un arranque de
gallardía, intentase llegar a las inmediaciones de Cobeño. Los
vallecanos habían conseguido una victoria que les sitúa en una posición
inmejorable para mirar al futuro sin temores y con la cabeza puesta en
seguir disfrutando del fútbol. Hoy tocó sufrir, aunque mereciera la
pena.
martes, 6 de noviembre de 2012
Matagigantes
El Rayo Vallecano recuperó el 'espíritu del Villamarín' y, tras
realizar un gran partido en La Rosaleda, derrotó al Málaga por 1-2
gracias a dos goles anotados por su capitán Piti. Jémez volvía a situar a Labaka en el centro de la defensa, acompañado
por Rodri, y devolvía el mando de las operaciones a un Roberto
Trashorras que generaría bastante peligro con sus envíos al área. La
ausencia de Amat, casi indispensable hasta ahora en la línea de
retaguardia franjirroja, no se notó y el buen trabajo de los centrales, y
la aportación de Gálvez en el segundo período en sustitución de Rodri,
devolvieron una imagen de seriedad y esencia de buen fútbol al Rayo. mLa primera mitad del equipo de Jémez fue sobresaliente. La defensa,
con Rodri y Labaka, apenas pasó apuros, el centro del campo tenía
superioridad sobre la medular del Málaga y la delantera, con Leo y Chori
Domínguez, más las llegadas de Piti y Jose Carlos, creó peligro o,
cuando menos, rondó el área de la portería defendida por Willy
Caballero. El Rayo saltó al césped de la Rosaleda dispuesto a demostrar que lo
que pregona, que lo que predica a voz en grito, se puede plasmar sobre
un terreno de juego. El balón, desde el pirmer minuto, perteneció a los
vallecanos. La recuperación tras presión era inmediata y la salida del
juego impecable. Así construyó su fútbol en un primer período de
control, dominio y, sobre todo, tranquilidad a todos los niveles. El primer aviso llegaría con un envío de un Roberto Trashorras que
llevó mucho peligro con sus lanzamientos a balón parado. El esférico
enviado por el lucense fue rematado en posición forzada por Rodri,
obligando a la defensa a despejar con muchos apuros. El control era
vallecano y las primeras ocasiones, también. Con el dominio estabilizado y con el Málaga persiguiendo 'fantasmas'
llegaría la acción del gol que adelantaría al Rayo en el marcador. Una
gran jugada de ataque sería culminada con una excepcional interpretación
de los huecos por parte de Leo que, tras controlar de manera orientada
el esférico, encaró al portero y cedió al segundo palo para que Piti, a
puerta vacía, consiguiera la ventaja franjirroja. El Rayo conseguía lo
que merecía, y el Málaga también. Los de Pellegrini eran una auténtica sombra del equipo que ha
deslumbrado en la Champions y del que, por méritos propios, ocupaba el
tercer lugar de la tabla en Primera División. Sin claridad de ideas y
sin recursos para superar la asfixiante presión de los jugadores del
Rayo, los malagueños lo confiaron todo a las acciones individuales y la
genialidad de jugadores de la talla de Isco, Joaquin o Saviola. Antes del primer acercamiento inocente de los locales, Trashorras
volvía a poner otro balón en el área pequeña, llevando el susto a la
grada de una Rosaleda que no creía lo que estaba viendo. El humilde Rayo
Vallecano estaba maniatando y dominando a un equipo que dentro de unos
días deberá medirse al Milan en Champions League y que tardaría más de
veinte minutos en despertar de una pesadilla para la que no parecían
estar preparados. Saviola consiguió escaparse de la defensa de Rodri y
Labaka, pero Cobeño, muy atento durante todo el encuentro, pudo despejar
un balón que terminaría siendo rematado por Portillo. En ese momento, el partido pareció abrirse, entre otras cosas porque
la intensidad del trabajo de recuperación rayista bajó un grado. Leo
tuvo la posibilidad del segundo en una escapada que terminó enviando
fuera, mientras que Saviola volvía a poner a prueba, con éxito para los
madrileños, los reflejos de Cobeño.
El Rayo seguía trabajando con una gran intensidad y seriedad todos los aspectos del juego, mientras los malagueños protestaban como penalti cada balón rebotado en el cuerpo de los defensas franjirrojos. Así ocurrió en dos ocasiones con Labaka, ambas con idéntico resultado: Teixeira Vitienes dejaba seguir el juego sin más. Joaquín tendría el empate con un remate abajo que volvía a encontrarse con Cobeño y Saviola, tras un error en el despeje de Casado, también terminaba topándose con el cancerbero, sustituto de Rubén en liga y de Dani en copa. La segunda mitad arrancó con susto para las pretensiones de un Rayo que había sabido jugar sus bazas con una clase y una veteranía únicamente vistos hasta ahora en su victoria en el Benito Villamarín. Demichelis aprovechaba de cabeza un envío al primer palo de Joaquín para lograr la igualada, ante la pasividad de la defensa vallecana. Con el empate el Rayo no se arrugó y continuó dominando el juego y buscando la victoria. Apareció Piti. Primero con una gran acción individual sobre la línea de fondo que terminó en saque de esquina, posteriormente con un gran disparo desde la frontal tras revolverse que se marchó desviado por centímetros y, por último, para asociarse de nuevo con el brasileño Leo que le habilitó para lograr el 1-2. Además, Leo había caído en el área en una de sus galopadas en solitario -Teixeira Vitienes señaló que no hubo penalti- y Jose Carlos remató de cabeza un buen envío de Tito desde el costado derecho. El Rayo mandaba en el marcador y seguía siendo mejor que un Málaga en el que Pellegrini había buscado mayor mordiente ofensiva con la entrada de Roque Santa Cruz, consiguiendo todo lo contrario. El Rayo jugaba a su antojo, se gustaba y veía pasar los minutos sin que el Málaga hiciera peligrar la portería de Cobeño. Jémez daba entrada a Lass, sentando a Piti, mientras Pellegrini buscaba frescura ofensiva con la incorporación de Duda y Buonanotte. Con estos cambios, el partido no varió, pero sí pudo hacerlo si Teixeira Vitienes hubiera señalado una clara falta cometida por Demichelis sobre el Chori Domínguez, que podría haberle supuesto la segunda amonestación del partido. El colegiado, igual que en la acción del posible penalti sobre Leo, dijo que no había pasado nada, perjudicando claramente al Rayo Vallecano. El conjunto franjirrojo continuó con su juego de toque y presión sobre el rival, lo que permitió algunas opciones de ataque que pudieron cerrar el resultado. José Carlos no vio a dos compañeros en el extremo y decidió un remate flojo y alejado que no creaba problemas a Caballero. En los minutos finales, el Málaga intentó aprovechar el cansancio del Rayo buscando recuperar un partido y tres puntos que había tenido cuesta arriba desde el primer instante y que se convertiría en la primera derrota como local de los de Pellegrini y en la segunda victoria a domicilio de un Rayo que se recuperó, ante un grande, de las goleadas y derrotas de las jornadas anteriores.
El Rayo seguía trabajando con una gran intensidad y seriedad todos los aspectos del juego, mientras los malagueños protestaban como penalti cada balón rebotado en el cuerpo de los defensas franjirrojos. Así ocurrió en dos ocasiones con Labaka, ambas con idéntico resultado: Teixeira Vitienes dejaba seguir el juego sin más. Joaquín tendría el empate con un remate abajo que volvía a encontrarse con Cobeño y Saviola, tras un error en el despeje de Casado, también terminaba topándose con el cancerbero, sustituto de Rubén en liga y de Dani en copa. La segunda mitad arrancó con susto para las pretensiones de un Rayo que había sabido jugar sus bazas con una clase y una veteranía únicamente vistos hasta ahora en su victoria en el Benito Villamarín. Demichelis aprovechaba de cabeza un envío al primer palo de Joaquín para lograr la igualada, ante la pasividad de la defensa vallecana. Con el empate el Rayo no se arrugó y continuó dominando el juego y buscando la victoria. Apareció Piti. Primero con una gran acción individual sobre la línea de fondo que terminó en saque de esquina, posteriormente con un gran disparo desde la frontal tras revolverse que se marchó desviado por centímetros y, por último, para asociarse de nuevo con el brasileño Leo que le habilitó para lograr el 1-2. Además, Leo había caído en el área en una de sus galopadas en solitario -Teixeira Vitienes señaló que no hubo penalti- y Jose Carlos remató de cabeza un buen envío de Tito desde el costado derecho. El Rayo mandaba en el marcador y seguía siendo mejor que un Málaga en el que Pellegrini había buscado mayor mordiente ofensiva con la entrada de Roque Santa Cruz, consiguiendo todo lo contrario. El Rayo jugaba a su antojo, se gustaba y veía pasar los minutos sin que el Málaga hiciera peligrar la portería de Cobeño. Jémez daba entrada a Lass, sentando a Piti, mientras Pellegrini buscaba frescura ofensiva con la incorporación de Duda y Buonanotte. Con estos cambios, el partido no varió, pero sí pudo hacerlo si Teixeira Vitienes hubiera señalado una clara falta cometida por Demichelis sobre el Chori Domínguez, que podría haberle supuesto la segunda amonestación del partido. El colegiado, igual que en la acción del posible penalti sobre Leo, dijo que no había pasado nada, perjudicando claramente al Rayo Vallecano. El conjunto franjirrojo continuó con su juego de toque y presión sobre el rival, lo que permitió algunas opciones de ataque que pudieron cerrar el resultado. José Carlos no vio a dos compañeros en el extremo y decidió un remate flojo y alejado que no creaba problemas a Caballero. En los minutos finales, el Málaga intentó aprovechar el cansancio del Rayo buscando recuperar un partido y tres puntos que había tenido cuesta arriba desde el primer instante y que se convertiría en la primera derrota como local de los de Pellegrini y en la segunda victoria a domicilio de un Rayo que se recuperó, ante un grande, de las goleadas y derrotas de las jornadas anteriores.
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