lunes, 17 de diciembre de 2012

La dulce revancha del Chori



Minuto 83 de partido en Mestalla. Roberto Trashorras es derribado dentro del área con el marcador todavía a cero y Alvárez Izquierdo señala sin dudarlo el punto de penalti. Piti o el propio Trashorras están capacitados, incluso designados para tomar la responsabilidad desde los once metros. Sin embargo, la luz se ilumina para Alejandro Chori Domínguez, un ex-valencianista con alguna cuenta pendiente frente al que fuera su equipo hasta el pasado verano. El argentino no falló. Diego Alves a un lado y el balón al otro para certificar un histórico triunfo del Rayo Vallecano en el feudo del Valencia. Dedos al cielo del Chori Domínguez en la celebración. Peinetas al aire de la afición local y pañuelos contra Llorente pidiendo su dimisión. “No es un tipo vengativo. Ha respondido en el campo con un gran partido que demuestra la clase de jugador que es. Lo del penalti es circunstancial, estaba confiado y lo ha lanzado él”, resumía Jémez tras el partido. Pero lo cierto es que alguien salía de la zona de vestuarios con una sonrisa de satisfacción. La sonrisa de haber hecho las cosas bien con un equipo humilde y de haber completado una pequeña revancha. La dulce revancha del Chori Domínquez.


sábado, 1 de diciembre de 2012

¿Estabilidad?

Todos habriamos firmado tener 19 puntos a estas alturas, y que le den bien por el saco a la Copa, quer solo trae distracciones (topicazo de cuando te eliminan donde los haya). Pero el caso esque hay partidos que si o si se debe como poco dar la cara. El Rayo lo hizó en el Saqdar, hasta el punto de no merecer perder, pero aqui mandan los goles y Osasuna ganó merecidamente su partido. El gol de Kike Sola en el minuto 5 hacía prever lo peor, un saco y de los gordos como en Valladolid o Anoeta. pero esta vez no fue asi, el Rayo se rehizo y buscó el empate constanmente y que al final no llegó. Esta vez ni Leo ni Piti ni Delibasic puedieron prender fuego a la mecha. Hoy la polvora estaba mojada. Cierto que la situación es mejor de la que se pensaba a principio de temporada pero estos partidos como tantos otros hay que saber jugarlos mas que nada porque son rivales directos. Esta vez al menos se compitió y no nos sacaron los colores, al menos parece que algos hemos avanzado.


domingo, 11 de noviembre de 2012

¡¡Si se puede!!

El Rayo Vallecano tiró de todos los tópicos para lograr una remontada ante el Celta que supone mucho más que tres puntos. Los de Jémez abren el tránsito de los encuentros de "su liga" con una trabajada victoria, apoyada en el corazón de Vallecas y sustentada por la creencia en un logro que a mitad de trabajo estaba casi imposible. Lo de esta noche es difícil de sintetizar, porque el Rayo ha vivido todo lo malo y todo lo bueno que puede contener un partido de fútbol. Dominio del juego, resultado adverso, enfado de la grada, circunstancias favorables, empuje y garra, acierto y victoria. Así fue el partido ante el Celta, una película de suspense con final feliz. La tarde para los de Jémez no empezaba todo lo bien que cabía esperarse. Los franjirrojos sabían de las intenciones y los peligros del Celta de Vigo, un equipo muy 'aseadito' y con jugadores de calidad suficiente como para complicarte la vida. La teoría estaba clara, el balón para el Rayo y las contras, con velocidad endiablada, para los gallegos. La práctica se pareció tanto a la teoría que, aun frotándose los ojos, los vallecanos no alcanzaban a entender cómo era posible que aquello estuviera sucediendo. Iago Aspas avisó en un par de ocasiones a Labaka y Amat. El jugador gallego les dijo por un lado y por otro que o le ataban en corto o se la terminaría liando. La indirecta no sería bien recibida por una zaga que quedó en ridículo ante la velocidad del jugador celtiña que, a los doce minutos, desarboló la línea de retaguardia vallecana para superar a Cobeño con facilidad. A la media hora, el drama ya tenía varios protagonistas. Aspas en su papel de verdugo bordó su actuación, mientras Labaka, Amat y Cobeño, sufrían las galopadas de un jugador que, con el paso de los acontecimientos, terminaría desquiciado y protestando acaloradamente las decisiones arbitrales. Con 0-2 en el marcador, parte de la grada de Vallecas empezaba a impacientarse, consciente de la trascendencia que una victoria podría tener para el futuro más inmediato de los suyos, y todo pareció ponerse de cara para la remontada cuando, en el minuto 39, Alvarez Izquierdo mostraba una discutida segunda tarjeta a Cabral dejando al Celta en inferioridad. Leo intentaba aprovechar su 'estado de gracia' para solucionar la papeleta de los franjirrojos y Piti y Jose Carlos y el Chori... y Paco Jémez, que viendo lo sucedido, decidía dejar fuera a Amat en el descanso -había recibido tarjeta amarilla en el minuto 42- para dar entrada a Gálvez. El cambio mejoró la cara del equipo, a pesar de que en la primera acción el nuevo central del Rayo era también amonestado, limitando de esta manera sus acciones. Gálvez no lo notó y se mostró expeditivo en el corte, seguro en el manejo del balón y dinámico en la salida del juego desde atrás. Con la reanudación, todo fue muy diferente. El Celta no supo manejar su ventaja en el marcador y terminó ahogado por su desventaja numérica, y el Rayo, crecido, terminó dándole la vuelta a una situación más que complicada. El primero en golpear sería Leo que, en el minuto 59, encendió la mecha en un Estadio que ya no paró. Después de varios intentos fallidos y con el juego totalmente volcado hacia el área de Javi Varas, Tito hizo el del empate. Todavía quedaban veinte minutos por delante para que el Rayo, con los suyos gritando aquello de "Sí se puede, sí se puede", consumaran la hazaña y se quedaran con los tres puntos. La victoria llegaría de las botas de un sereno Piti, que lanzó con tranquilidad y maestría una pena máxima cometida sobre Delibasic, que se había incorporado en la segunda mitad, con el equipo totalmente volcado al ataque. El 3-2 sería definitivo, aunque el Celta, en un arranque de gallardía, intentase llegar a las inmediaciones de Cobeño. Los vallecanos habían conseguido una victoria que les sitúa en una posición inmejorable para mirar al futuro sin temores y con la cabeza puesta en seguir disfrutando del fútbol. Hoy tocó sufrir, aunque mereciera la pena.



 


martes, 6 de noviembre de 2012

Matagigantes

El Rayo Vallecano recuperó el 'espíritu del Villamarín' y, tras realizar un gran partido en La Rosaleda, derrotó al Málaga por 1-2 gracias a dos goles anotados por su capitán Piti. Jémez volvía a situar a Labaka en el centro de la defensa, acompañado por Rodri, y devolvía el mando de las operaciones a un Roberto Trashorras que generaría bastante peligro con sus envíos al área. La ausencia de Amat, casi indispensable hasta ahora en la línea de retaguardia franjirroja, no se notó y el buen trabajo de los centrales, y la aportación de Gálvez en el segundo período en sustitución de Rodri, devolvieron una imagen de seriedad y esencia de buen fútbol al Rayo. mLa primera mitad del equipo de Jémez fue sobresaliente. La defensa, con Rodri y Labaka, apenas pasó apuros, el centro del campo tenía superioridad sobre la medular del Málaga y la delantera, con Leo y Chori Domínguez, más las llegadas de Piti y Jose Carlos, creó peligro o, cuando menos, rondó el área de la portería defendida por Willy Caballero. El Rayo saltó al césped de la Rosaleda dispuesto a demostrar que lo que pregona, que lo que predica a voz en grito, se puede plasmar sobre un terreno de juego. El balón, desde el pirmer minuto, perteneció a los vallecanos. La recuperación tras presión era inmediata y la salida del juego impecable. Así construyó su fútbol en un primer período de control, dominio y, sobre todo, tranquilidad a todos los niveles. El primer aviso llegaría con un envío de un Roberto Trashorras que llevó mucho peligro con sus lanzamientos a balón parado. El esférico enviado por el lucense fue rematado en posición forzada por Rodri, obligando a la defensa a despejar con muchos apuros. El control era vallecano y las primeras ocasiones, también. Con el dominio estabilizado y con el Málaga persiguiendo 'fantasmas' llegaría la acción del gol que adelantaría al Rayo en el marcador. Una gran jugada de ataque sería culminada con una excepcional interpretación de los huecos por parte de Leo que, tras controlar de manera orientada el esférico, encaró al portero y cedió al segundo palo para que Piti, a puerta vacía, consiguiera la ventaja franjirroja. El Rayo conseguía lo que merecía, y el Málaga también. Los de Pellegrini eran una auténtica sombra del equipo que ha deslumbrado en la Champions y del que, por méritos propios, ocupaba el tercer lugar de la tabla en Primera División. Sin claridad de ideas y sin recursos para superar la asfixiante presión de los jugadores del Rayo, los malagueños lo confiaron todo a las acciones individuales y la genialidad de jugadores de la talla de Isco, Joaquin o Saviola. Antes del primer acercamiento inocente de los locales, Trashorras volvía a poner otro balón en el área pequeña, llevando el susto a la grada de una Rosaleda que no creía lo que estaba viendo. El humilde Rayo Vallecano estaba maniatando y dominando a un equipo que dentro de unos días deberá medirse al Milan en Champions League y que tardaría más de veinte minutos en despertar de una pesadilla para la que no parecían estar preparados. Saviola consiguió escaparse de la defensa de Rodri y Labaka, pero Cobeño, muy atento durante todo el encuentro, pudo despejar un balón que terminaría siendo rematado por Portillo. En ese momento, el partido pareció abrirse, entre otras cosas porque la intensidad del trabajo de recuperación rayista bajó un grado. Leo tuvo la posibilidad del segundo en una escapada que terminó enviando fuera, mientras que Saviola volvía a poner a prueba, con éxito para los madrileños, los reflejos de Cobeño.
El Rayo seguía trabajando con una gran intensidad y seriedad todos los aspectos del juego, mientras los malagueños protestaban como penalti cada balón rebotado en el cuerpo de los defensas franjirrojos. Así ocurrió en dos ocasiones con Labaka, ambas con idéntico resultado: Teixeira Vitienes dejaba seguir el juego sin más. Joaquín tendría el empate con un remate abajo que volvía a encontrarse con Cobeño y Saviola, tras un error en el despeje de Casado, también terminaba topándose con el cancerbero, sustituto de Rubén en liga y de Dani en copa. La segunda mitad arrancó con susto para las pretensiones de un Rayo que había sabido jugar sus bazas con una clase y una veteranía únicamente vistos hasta ahora en su victoria en el Benito Villamarín. Demichelis aprovechaba de cabeza un envío al primer palo de Joaquín para lograr la igualada, ante la pasividad de la defensa vallecana. Con el empate el Rayo no se arrugó y continuó dominando el juego y buscando la victoria. Apareció Piti. Primero con una gran acción individual sobre la línea de fondo que terminó en saque de esquina, posteriormente con un gran disparo desde la frontal tras revolverse que se marchó desviado por centímetros y, por último, para asociarse de nuevo con el brasileño Leo que le habilitó para lograr el 1-2. Además, Leo había caído en el área en una de sus galopadas en solitario -Teixeira Vitienes señaló que no hubo penalti- y Jose Carlos remató de cabeza un buen envío de Tito desde el costado derecho. El Rayo mandaba en el marcador y seguía siendo mejor que un Málaga en el que Pellegrini había buscado mayor mordiente ofensiva con la entrada de Roque Santa Cruz, consiguiendo todo lo contrario. El Rayo jugaba a su antojo, se gustaba y veía pasar los minutos sin que el Málaga hiciera peligrar la portería de Cobeño. Jémez daba entrada a Lass, sentando a Piti, mientras Pellegrini buscaba frescura ofensiva con la incorporación de Duda y Buonanotte. Con estos cambios, el partido no varió, pero sí pudo hacerlo si Teixeira Vitienes hubiera señalado una clara falta cometida por Demichelis sobre el Chori Domínguez, que podría haberle supuesto la segunda amonestación del partido. El colegiado, igual que en la acción del posible penalti sobre Leo, dijo que no había pasado nada, perjudicando claramente al Rayo Vallecano. El conjunto franjirrojo continuó con su juego de toque y presión sobre el rival, lo que permitió algunas opciones de ataque que pudieron cerrar el resultado. José Carlos no vio a dos compañeros en el extremo y decidió un remate flojo y alejado que no creaba problemas a Caballero. En los minutos finales, el Málaga intentó aprovechar el cansancio del Rayo buscando recuperar un partido y tres puntos que había tenido cuesta arriba desde el primer instante y que se convertiría en la primera derrota como local de los de Pellegrini y en la segunda victoria a domicilio de un Rayo que se recuperó, ante un grande, de las goleadas y derrotas de las jornadas anteriores.

martes, 30 de octubre de 2012

Otro intento de desahucio

Sucede desde hace años, pero en los últimas temporadas la intensidad del fenómeno se ha acentuado hasta superar los límites de lo grotesco. Haciendo bueno el patrocinio de la liga por parte de una conocida entidad bancaria, los ricos y poderosos asaltan cada semana el feudo de los más débiles, despojándoles no sólo de los tres puntos sino de gran parte de su dignidad. La intervención comienza horas antes, cuando se cortan las calles de tu barrio. No te puedes acercar al estadio con normalidad. Incluso los que defienden la franja sobre el campo, los propios jugadores, tienen problemas para superar los controles. La siguiente señal está en la grada. Allí donde suele haber cinco mil asientos vacíos se sitúan otros tantos blaugranas. En los saques de banda disparan los flashes. Cuando marca el Barça llega el alboroto. Está claro, es día de concierto, día de mitómanos. Hoy no hay partido, toca intento de desahucio. Lo que sí hay es frío, mucho frío, propio de una liga polar. Tu alma coge un poco de temperatura cuando ves a Léo caer en el área, pero entonces recuerda que los poderosos nunca golpean la puerta solos. El peso de la ley cae sobre todas tus acciones. Pérez Lasa se ofende por tus protestas lejanas y castiga con dureza tu frustración. El mismo Pérez Lasa se empequeñece cuando Messi le manda directamente a la freir espárragos con una protesta reiterada, con los brazos en alto y voz en grito, a tres metros de su cara. La vara de medir es, como le gusta a los bancos, de interés variable. El espectáculo termina pasada la medianoche. Un grupo de aficionados visitantes espera paciente en busca de una foto, una mirada, un gesto cualquiera de los protagonistas del asalto. Al otro lado de la valla, más de cincuenta periodistas luchan por capturar las palabras del astro argentino, que hoy ha decidido que suba el pan aprovechando las horas y el buen tiempo. Entra la madrugada en Vallecas. El mejor equipo del mundo vuelve a casa. Ni daños materiales ni heridos de consideración. Incluso los focos han funcionado en el tercer mundo. Todo en orden, los puntos están en la saca y la goleada en las primeras planas. Una jornada más, la desigualdad -más propia del videojuego amañado por un adolescente que del fútbol profesional- se ha trasladado al terreno de juego. Por fortuna, los buenos aficionados al Rayo Vallecano se marchan a casa sabiendo que la goleada se queda simplemente en otro intento de desahucio. No hay jugador en el mundo, por bueno que sea, que les pueda arrebatar la esperanza de conseguir lo que desean.


lunes, 22 de octubre de 2012

De perdidos al rio

El Rayo desaprovechó la oportunidad que tenía de sacar algo positivo de Cornellá. El Espanyol está sin rumbo y con su buque haciendo aguas, pero aun asi fueron capaces de vovel a sacar petróleo de los errores defensivos de los de Jemez, errores que cada vez son más preocupantes y que se deben corregir YA si no queremos vernos en el pozo tan pronto. Por lo menos ya no encajamos goleadas embarazosas como nos pasó en Pucela, que con un juego simple nos mandó a la lona de un plumazo. El dato positivo del 3-2 para los de Vallekas es la consagración de una nueva perla rayista, Leo Baptistao, al que cada vez se le ven mejores cualidades ya que el brasileño tiene tecnica, regate, juego y lo mas importante, el gol. Fue el autor de los dos tantos rayistas que nos hicieron soñar hasta el minuto 92, cuando Stuani rompia todas las esperanzas franjirrojas de puntuar ante el Espanyol. No voy a comentar nada de los errores arbitrales ya que sería hipocrita criticarlos cuando un buen dia un tal Tamudo marcó el gol que nos salvaba la vida en fuera de juego. Pero ayer Stuani tambien lo estaba, y tambien el de negro se tragó un claro penalty por mano del Espanyol dentro del área bastante claro. Pero las cosas como son, se perdió porque no supimos aprevechar nuestras oportunidades y porque el Espanyol supo vivir bien de nuestros errores. Fin de la historia. Lo malo de esta derrota es el calendario, ya que el Rayo recibe al Barça en Vallecas y al Málaga en la Rosaleda respectivamente. Solo queda creer en los nuestros y yo creo. Sigo confiando en que alguna jornada el Rayito desempolve el traje de Matagigantes y dá alguna que otra campanada. No por tratarse de tener enfrente a colosos del futbol vamos a dejar de ser valientes.


miércoles, 17 de octubre de 2012

Pirata ST Pauli

Hamburgo siempre ha destilado un cierto aroma libertario, completamente ajeno a la tradicional rectitud y formalidad alemanas. Con su importante puerto marítimo (el segundo más grande de Europa tras el de Rotterdam), la ciudad hanseática siempre ha sido marco del lógico ir y venir de barcos, marineros y personajes variopintos venidos de cualquier parte del mundo, que han ido conformando históricamente el carácter abierto y desenfadado de la ciudad. Además, el intenso comercio marítimo ha sido a lo largo de los años una generosa fuente de riqueza para Hamburgo y sus gentes, ayudando a construir una ciudad elegante, moderna y cosmopolita como pocas en Alemania. Pero paralelamente, y casi de espaldas a la versión “guapa” de Hamburgo, el distrito de Santk Pauli ofrece una versión quizá más cruda y descarnada de las realidades de una ciudad portuaria. Creado de la nada con el nacimiento del siglo XVII para dar cobijo a todas aquellas gentes y actividades traídas o generadas por el tráfico marítimo que no eran del gusto de la refinada población de la urbe, Sankt Pauli fue modelando su propia personalidad al margen de la ciudad que le había dado vida, casi a modo de gueto. Su fama fue extendiéndose por todo el mundo, recibiendo miles y miles de visitantes (algunos tan ilustres como los embrionarios The Beatles) y dando lugar a uno de los distritos más inquietos y particulares del país germano. Y así sigue hoy, cuatro siglos después, convertido en un símbolo del desenfreno y la ausencia de normas. Como un oasis en la cuadriculada Alemania. Como no podía ser de otra manera, un fiel reflejo de la particularidad de este singular barrio lo encontramos en su equipo de fútbol, el FC St. Pauli, un caso sin igual en toda la vieja Europa. Fundado en 1910, el St. Pauli nunca ha sido un equipo destacado en Alemania, y son contadas las ocasiones en las que ha conseguido codearse con los grandes del país. La curiosa y original camiseta marrón de los “piratas del Elba” sólo ha sido defendida en siete ocasiones en la máxima categoría del fútbol alemán, la última en la campaña 2001/02. Pero no es por sus éxitos o por su sala de trofeos por lo que el FC St. Pauli es un equipo tan especial. Llenar tu estadio con más de 15.000 espectadores jugando en la tercera categoría del país (Regionalliga Nord) no es algo que esté al alcance de cualquier club. El Millerntor-Stadion hace tiempo que no presenta huecos de cemento en sus gradas. En su lugar, la fiel hinchada del segundo equipo de Hamburgo abarrota un animado graderío, que engalana con banderas piratas (adoptada por el club de manera oficial) y símbolos antifascistas o de izquierdas, signos tan distintivos del club como su propio escudo. Guarida de prostitutas, reducto de movimientos punk y okupa, hogar de los estibadores del puerto y morada de gente joven y de clase trabajadora, la singularidad del distrito de Sankt Pauli queda bien patente en su equipo de fútbol. Identificado con unos ideales más propios del amateurismo que del fútbol profesional, el FC St. Pauli se convirtió a partir de su primer y fugaz ingreso en la elite en 1977, en plena eclosión mundial del punk, en todo un símbolo cultural y social. No fue impedimento para que los problemas financieros asolaran al modesto equipo hamburgués en la década de los 80, obligándole a purgar sus carencias económicas en categorías inferiores. Viviendo al día, con lo puesto. Como un integrante más de la clase obrera a la que aglutina. Pocos clubes en el mundo tienen la claridad de ideas suficiente como para declararse pública y abiertamente antifascistas, antiracistas, antisexistas y antihomófobos. El FC St. Pauli y sus fans pasean sus ideales con orgullo. Pocos estadios europeos acogen a un número tan elevado de mujeres en sus gradas como el Millerntor, y juraría que ningún presidente de un club de fútbol de primer nivel ha reconocido públicamente su homosexualidad. Corny Littman, cabeza visible del FC St. Pauli, defiende sin pudor, en un ambiente tan hostil en ocasiones como el del fútbol, su condición sexual. Con este marco tan particular, casi antisistema, no es de extrañar que el pasado año se celebrara en Sankt Pauli, con el club local como anfitrión, la conocida como FIFI WILD CUP, una suerte de campeonato del mundo alternativo disputado al margen del Mundial de la FIFA de Alemania, que enfrentó a los equipos de Groenlandia, Zanzíbar, Gibraltar, Tíbet y la República Turca del Norte de Chipre, además del organizador, “vestido” para la ocasión de República de Sankt Pauli, aunque compitiendo bajo los colores y el escudo del popular club. Una muestra más de las inquietudes socio-culturales de un club que va más allá del mero deporte. En la recientemente terminada temporada, el FC St. Pauli ha conseguido el ascenso de categoría, por lo que en la campaña 2007/08 podrá medirse a históricos rivales, como el Fc Köln, el Borussia Mönchengladbach o el Kaiserslautern. Poniéndome en la piel de estos, no sé qué me impresionaría más, si saltar al Allianz Arena o al Olímpico de Berlín, o hacerlo al pequeño Millerntor con las estruendosas campanadas iniciales del "Hell Bells" de AC/DC como particular bienvenida.